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La economía azul en la Costa Brava tiene un impacto de 561,16 millones de euros y genera más de 7.000 empleos

Las tres Cámaras de Comerio gironinas, Ports de la Generalitat, l’ACPET y CORVE han evaluado el impacto de la náutica y otras actividades derivadas entre Blanes y Portbou durante el 2021.

Según el estudio impulsado por las tres cámaras de comercio gerundenses, que analiza todos los sectores vinculados al mar, gran parte de esta riqueza la aportan las náuticas, los clubs y la gestión de boyas. Sin embargo, el informe más allá de las cifras también pone deberes y plantea retos. Entre ellos, los peligros del exceso de empleo y el colapso.

El estudio recoge que el pasado año la economía azul generó un impacto económico de 561,16 millones de euros. Una cantidad que, de hecho, se reparte casi a partes iguales entre el impacto directo (275,29 millones de euros) y todas aquellas empresas y puestos de trabajo que, de forma indirecta, también viven de todos estos sectores.

También evidencia el peso que tiene la náutica deportiva a la hora de aportar riqueza porque, de hecho, la venta y alquiler de embarcaciones, los amarres en los clubes náuticos y la gestión de las boyas acaparan casi el 80% de todo este impacto económico (455 millones de euros), y los puestos de trabajo vinculados al sector (más de 4.700) afianzan la importancia de este sector de actividad. «Son los pilares fundamentales», concreta el autor del estudio, el economista y sociólogo Josep Milà.

Más allá de las cifras, el estudio también recoge un listado de puntos débiles y amenazas que afectan a esta economía azul: el peligro de sobreocupación y colapso que puede sufrir la Costa Brava, la imagen negativa que esto puede acabar generando, sobre todo para el turismo y la necesidad de garantizar un equilibrio entre actividades económicas y preservación del medio ambiente.

También se ha hecho hincapié en la necesidad de romper el viejo paradigma que los puertos y la náutica contaminan y vincularlos, cada vez más, con la economía verde. En esta línea, también se ha reclamado la necesidad de romper la visión de que los puertos viven de espaldas al municipio, así como poner en valor su aportación al crecimiento económico de su entorno.

El estudio también alerta sobre el descontrol que puede suponer el exceso de usuarios con poca formación náutica, sobre todo, en referencia a quienes alquilan embarcaciones y no respetan la normativa. El director general de Ports de la Generalitat, Pere Vila, ha admitido que habrá que endurecer la ley, para evitar estas situaciones. Llegará un momento, y creo que no será demasiado lejano, en el que se empezará a necesitar una titulación aunque se vaya a alquiler, ha afirmado Vila, «Y cuando llegue, todo el mundo tendrá que entenderlo como una preservación de la seguridad y una mejora de la actividad”.

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