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Reflexiones de un navegante solidario

Este 2022, hemos dejado atrás la situación de restricciones creada por la pandemia, hemos podido reanudar con normalidad las actividades al aire libre y se han llenado las playas y los puertos catalanes. Es una buena noticia. Ya podemos gozar del mar y de todas las actividades relacionadas con la práctica de la náutica recreativa en cualquiera de sus modalidades; el kayak, la vela, el surf, el kite, el submarinismo, la pesca sostenible, o simplemente un paseo por el mar.

Pero todas estas actividades, cada vez más populares y con más practicantes, requieren el conocimiento del medio y una cierta disciplina para disfrutarlas de forma segura y respetuosa. La primera norma, tanto en mar como en tierra, es la educación y el respeto al resto de usuarios y al medio ambiente. Es una norma básica, fundamental y yo diría que más que suficiente para la sostenibilidad de todos nosotros y de nuestro entorno.

No hace falta ir rápido, debemos evitar las velocidades excesivas, debemos respetar a los vecinos y debemos ser cuidadosos con el entorno. Tampoco es necesario criminalizar determinadas actividades ni a nadie en particular, pero hay que tener en cuenta que las actividades de alta velocidad deberían ser aisladas y limitadas para no afectar y poner en peligro al resto de navegantes, compartimos un espacio para hacer de todo y en todas partes, sin embargo, hay que acotar la práctica de ciertas actividades a zonas concretas.

Emplacémonos pues, todos juntos, para reflexionar e intentar que las actividades náuticas en general sean más amables y más humanizadas. Las limitaciones de velocidad, la prevención de la contaminación acústica i la definición de zonas de aprendizaje, serán indispensables para avanzar en una náutica responsable.

Para todos los que amamos el mar y la náutica no es una buena noticia que en el mar todo esté permitido, que todo valga, las normas no escritas de toda la vida entre los buenos navegantes han quedado olvidadas y estamos totalmente desbordados por usuarios que no son conscientes del valor de la náutica como actividad de ocio. Es necesario educar e informar a los nuevos usuarios para que las actividades en el mar vuelvan a una cierta normalidad en la práctica de la náutica deportiva de siempre.

La modernidad, las nuevas alternativas de recreo y los nuevos tiempos no son excusas para hacer un mal uso de las actividades, es necesario un esfuerzo de educación, de urbanidad y de buenas prácticas que están al alcance de todos.

L’Estartit, 2 de agosto de 2.022

Jordi Ponjoan del Molino

Presidente del Club Náutico Estartit

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